Nubarrones y malos augurios
Que San Martín juega mal o simplemente no juega ya no sorprende a nadie. La falta de una identidad futbolistica es tal vez el punto más discutible del desempeño del equipo durante la primera mitad del Argentino A. Sin un patrón de juego claro y con un plantel que no da respuestas, todos los dedos señalan a Carlos Ramacciotti como el principal responsable del bajo nivel del "santo". Es cierto, se está en los puestos de clasificación, pero desde la tribuna se exige siempre más: ganar sin dejar dudas, algo que sucedió muy pocas veces en los últimos 20 partidos.
Pero lo que indudablemente amenaza con precipitar todo el esfuerzo de los que quieren un San Martín mejor son los rumores que apuntan directamente a desestabilizar lo poco o mucho que se construyó en los últimos 12 meses.
Con demasiados intereses económicos de por medio, un puñado de periodistas y de medios tucumanos consumen energías encaprichados por conseguir el despido del entrenador rosarino sin advertir que la decisión debe pasar por una comisión directiva, elegida y sostenida por los socios, hoy, los únicos dueños de los destinos de San Martín.
En cambio, fogonean a la opinión pública con una supuesta "lista única" que encabezaría el ex presidente Rubén Ale. Todos estos supuestos son tan sólo otra campaña más para posar nubarrones sobre La Ciudadela y llenar de malos augurios un comienzo de temporada mediocre. Es cierto, el equipo a veces hace doler los ojos, pero despedir y embargar el futuro financiero de las instituciones no siempre suele ser una decisión acertada. En las próximas semanas sabremos la verdad: si Ramacciotti y si efectivamente habrá una depuración del plantel. LA GACETA ©


