A "El Porteño" la Policía lo tenía "entre cejas"
"El Porteño" sabía que estaba jugado. La Policía lo tenía "entre cejas" no sólo por los dos delitos por los que tenía pedido de captura, sino también porque carga sobre sus espaldas con una historia vinculada al delito, según comentó uno de los especialistas de la fuerza.
Por eso, cuando el jueves se vio cercado por los policías de la división Robos y Hurtos, Segundo Alfredo Gómez, "El Porteño", decidió tomar de rehén a Marcela del Carmen Ruiz, que estaba sentada en la puerta de su negocio, en Bolívar al 1.200.
Detrás de la puerta de madera, a los gritos, pedía que llegaran las cámaras de televisión y el fiscal de Turno. De lo contrario, mataría a Ruiz. Cuando Adriana Reinoso Cuello, la titular de la fiscalía de Instrucción de la VI° Nominación, se acercó al negocio, Gómez le entregó el arma.
"¿Usted me da integridad física doctora?", le pidió el hombre a Reinoso Cuello, quien le garantizó que quedaría alojado en la división Homicidios y Delitos Complejos, y que el jefe de esa unidad, Miguel Gómez sería el responsable de su detención. "Míreme como estoy; yo estoy entero", le dijo "El Porteño" a la fiscala, buscando protegerse de posibles apremios.
Hace 29 años
El último de los atracos que le adjudican a Gómez fue el asalto que sufrió un tour de compras en la ruta 157, a la altura de la localidad de Taco Ralo. Pero en su planilla prontuarial consta que el primer robo agravado en el que estuvo vinculado data de 1984.
En sus últimas fechorías figuran los asaltos a una distribuidora de gaseosas del sur de la provincia, a una familia de calle Monteagudo 850 y a la vivienda del presidente del Consejo Deliberante capitalino Santiago Ramón Cano.
Por estos últimos hechos estuvo detenido, pero luego la Justicia ordenó su libertad. "No es un delincuente que realizaba robos al voleo. Todos sus asaltos eran planificados y los botines que se llevaba eran cuantiosos", dijo un policía que conoce al dedillo el modus operandi de "El Porteño".
En su haber también cuenta con la agresión a un policía en una de las detenciones, a quien golpeó con un fierro en el ojo. "El oficial casi pierde la vista", agregó la fuente consultada. Si a ese caso se le suma que el jueves, antes de tomar como rehén a Ruiz, hirió al oficial Daniel Gramoni en un pie, se entiende por qué Gómez tuvo temor de sufrir alguna represalia de los policías, y por lo tanto pidió la protección de la fiscala.
Reinoso Cuello le imputó a "El Porteño" tres delitos: homicidio en grado de tentativa, lesiones con arma de fuego en ocasión de atentado y resistencia a la autoridad agravado, y privación ilegítima de la libertad.
El negociador
El operativo del jueves para rescatar a la rehén estuvo coordinado por los jefes de Robos y Hurtos Miguel Luna y Víctor Juárez, y por los de la Dirección General de Investigaciones José Luis Salas y Humberto Ruezgas.
Salas fue quien asumió el rol de mediador, por disposición del jefe de Policía Jorge Racedo, que también llegó al lugar. "El presidente del Comité de Crisis, que es el jefe de Policía, hace un relevamiento rapidísimo de cómo es el lugar, cuántos delincuentes actúan, y se diseña el operativo para preservar el lugar", explicó Salas.
El jefe de la Dirección General de Investigaciones participó de la toma de rehenes que se produjo en 2008 en un video póker del barrio Oeste II. "El mediador toma medidas precautorias para preservar su integridad física y trata de dialogar con el sujeto. Cuando toma comunicación tiene cabal conocimiento del estado emocional del sujeto. En este caso 'El Porteño' estaba ubicado en tiempo y espacio, me hablaba bien. Me pidió la presencia del fiscal y de los medios de prensa. Le di intervención al jefe de Policía y le brindamos todo eso", dijo el mediador.
En la Policía, contó Salas, hay oficiales que fueron becados para formarse en cómo actuar en este tipo de situaciones. "En mi caso, me valí de la experiencia y de la formación", dijo.


